03 de setembre, 2009

L'escala...



Escalera que nos lleva a un final que no termina,
escalera que termina, cuando una nueva comienza.

Amor, aquel que muchos deseamos,
pero que merecemos más darlo que recibirlo.
Aquel que siendo egoístas, no nos lo es devuelto,
pero que siendo generosos, puede ser más del que esperamos.
La gota de sol que cae cuidadosa sobre la hoja verde,
que se filtra entre los árboles, que se esparce por el cielo.
Las ganas de tenerlo, la fe de encontrarlo,
el miedo a perderlo.

El miedo a que nunca aparezca,
el miedo a no merecerlo, el miedo a darlo en vano,
el miedo a que ni siquiera exista.

El miedo... un sentimiento que es capaz
de hundirnos tanto como lo puede hacer el odio,
y capaz de alejarnos del mundo real tanto como
lo hace vivir más allá de los sueños.

12 comentaris:

Striper ha dit...

Incerteza cuando no se ve el final.

Jesús M. Tibau ha dit...

les escales de caragol ens atrauen; més per a pujar que per a baixar

don fernando ha dit...

Genial, la escalera "genética" de la vida, que al desestabilizarse puede ocasionar la muerte de muchas cosas, o la muerte mismo.
Fotografía y poema magistrales. Enhorabuena. Un saludo.

awol romanidemata ha dit...

l'amor, que ens fa gaudir i ens fa patir...
l'amor que se sent i a vegades fuig
l'amor !

m'agrada la imatge, com la'has feta captada...
petons preciosa, amb estima.

Patxi ha dit...

A vegades, també hi ha la llum... al final.
Una imatge molt suggerent.

Joan Martín ha dit...

Semble que es tracte d'un fons comú del ésser humà. Que en descendir per les escales potser s'arriba a aquest fons que és de tots. El fons dels sentiments i les seves convivències. De la seva pugna (entre sentiments contraposats), de la seva necessària i, finalment, suficient cordial convivència (malgrat ser contraris), de la seves exclusions mútues si arriben a grans intensitats, que un màxim d'odi no pot conviure, en un mateix, amb l'amor i el mateix passa amb la por, aquesta falç que sega tantes possibilitats i tantes realitzacions vitals incipients o a mig fer. I pujar les escales, que a la por no se li ha de donar la categoria d'una entitat, que té el seu tractament, si ens cal; que pot, la por, no tenir l'única,última i definitiva paraula.

Ricardo ha dit...

Fantàstica foto. Enhorabona. Et felicito per la teva feina.

sargantana ha dit...

miedo a tener miedo....
un peto bonica

El veí de dalt ha dit...

Jo aquesta escala crec que l'he vist...Pot ser en un castell medieval?

don fernando ha dit...

gracias, amiga.

Horacio ha dit...

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso

Julio Cortázar

Xarnego ha dit...

La escala es de la meva ciutat,
Girona, el poema preciós.

No se d’un surt la cançó
de Charles Aznavour,
però m’agrada el teu bloc.
Mol maco.